perrera tuve la idea de que estaba armando un rompecabezas en el que cada pieza tiene una ubicación precisa. Antes de colocarlas todas, me parecía incomprensible, pero estaba segura que si lograba terminarlo, daría un sentido a cada una y el resultado sería armonioso. Cada pieza tiene una razón de ser tal como es, incluso el coronel García. En algunos momentos tengo la sensación de que esto ya lo he vivido y que he escrito estas mismas palabras, pero comprendo que no soy yo, sino otra mujer, que anotó en sus cuadernos para que yo me sirviera de ellos. Escribo, ella escribió,que la memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede todo tan deprisa, que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos, creemos en la ficción del tiempo, en el presente, el pasado y el futuro, pero puede ser también que todo ocurre simultáneamente, como decían las tres hermanas Mora, que eran capaces de ver en el espacio los espíritus de todas las épocas. Por eso mi abuela Clara escribía en sus cuadernos, para ver las cosas en su dimensión real y para burlar a la mala memoria. Y ahora yo busco mi odio y no puedo encontrarlo. Siento que se apaga en la medida en que me explico la existencia del coronel García y de otros como él, que comprendo a mi abuelo y me entero de las cosas a través de los cuadernos de Clara, las cartas de mi madre, los libros de administración de Las Tres Marías y tantos otros documentos que ahora están sobre la mesa al alcance de la mano. Me será muy difícil vengar a todos los que tienen que ser vengados, porque mi venganza no sería más que otra parte del mismo rito inexorable. Quiero pensar que mi oficio es la vida y que mi misión no es prolongar el odio, sino sólo llenar estas páginas mientras espero el regreso de Miguel, mientras entierro a mi abuelo que ahora descansa a mi lado en este cuarto, mientras aguardo que lleguen tiempos mejores, gestando a la criatura que tengo en el vientre, hija de tantas violaciones, o tal vez hija de Miguel pero sobre todo hija mía.lunes, 28 de noviembre de 2011
La Casa de los Espíritus. Isabel Allende.
perrera tuve la idea de que estaba armando un rompecabezas en el que cada pieza tiene una ubicación precisa. Antes de colocarlas todas, me parecía incomprensible, pero estaba segura que si lograba terminarlo, daría un sentido a cada una y el resultado sería armonioso. Cada pieza tiene una razón de ser tal como es, incluso el coronel García. En algunos momentos tengo la sensación de que esto ya lo he vivido y que he escrito estas mismas palabras, pero comprendo que no soy yo, sino otra mujer, que anotó en sus cuadernos para que yo me sirviera de ellos. Escribo, ella escribió,que la memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede todo tan deprisa, que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos, creemos en la ficción del tiempo, en el presente, el pasado y el futuro, pero puede ser también que todo ocurre simultáneamente, como decían las tres hermanas Mora, que eran capaces de ver en el espacio los espíritus de todas las épocas. Por eso mi abuela Clara escribía en sus cuadernos, para ver las cosas en su dimensión real y para burlar a la mala memoria. Y ahora yo busco mi odio y no puedo encontrarlo. Siento que se apaga en la medida en que me explico la existencia del coronel García y de otros como él, que comprendo a mi abuelo y me entero de las cosas a través de los cuadernos de Clara, las cartas de mi madre, los libros de administración de Las Tres Marías y tantos otros documentos que ahora están sobre la mesa al alcance de la mano. Me será muy difícil vengar a todos los que tienen que ser vengados, porque mi venganza no sería más que otra parte del mismo rito inexorable. Quiero pensar que mi oficio es la vida y que mi misión no es prolongar el odio, sino sólo llenar estas páginas mientras espero el regreso de Miguel, mientras entierro a mi abuelo que ahora descansa a mi lado en este cuarto, mientras aguardo que lleguen tiempos mejores, gestando a la criatura que tengo en el vientre, hija de tantas violaciones, o tal vez hija de Miguel pero sobre todo hija mía.miércoles, 23 de noviembre de 2011
El loro de Lady Macbeth.

Comer,
olvidar,
matar.
Imágenes: desiertos y habitaciones.
Cachorro de hocicos enrojecidos.
Sangre hasta las orejas.
Festín de la naturaleza,
malestar en el pecho.
No tristeza: malestar físico.
Por el placer ante la sangre,
por los brindis en medio de los muertos,
por las canciones a través de los bosques:
por el fuego.
Malestar por el cansancio,
por el abuso de las palabras de siempre.
Composición exquisita de las imágenes:
vómitos,
paz,
espacio vacío,
felicidad,
felicidad,
felicidad.
Ahora te sientes el creador de la muerte:
sabes que no quedará nadie
para escuchar tu última risa
o tu último bostezo.
Dormir.
Dormir.
Dormir.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Versos inmigrantes del viento.
¿Qué es un poema sino un conjunto de palabras que forman una melodía en el alma?
Ser un poema de invierno,sería como una tarde de chimenea,café caliente y buena conversación.Una jugada de las cartas quizá también le darían sentido. Sería un poema blanco, de nieve.
Tampoco me importaría ser un poema de primavera, lleno de color y alegría, con melodías dulces como el azahar que inunda calles,un poema donde los niños juegan a enamorase y donde los versos, suenan como el zumbar de la abejas, calmado y preciso.
Y un poema de verano, sería marcar con vocablos el sueño de una noche junto al mar, las olas frescas que inundan los surcos que dejan los pies en la arena. Sería un poema pegajoso como el calor cuando inunda calles en la siesta, un poema lento.
Sin embargo, me gustaría ser un pequeño poema de otoño. Caer fulminada en una mirada precisa, en una sonrisa correcta. Y quisiera ser ese poema para saber que eres tú quien me está mirando lleno de incertidumbre. Tendida en tus manos, oculta en tu mente, saboreada por tus labios. Ser una razón para pensar en tu larga existencia. Ser un recuerdo marcado por palabras bellas.
Quisiera ser ese poema para que a veces, me garabatearas en una hoja en blanco, y sentir que soy un conjunto de palabras correctas. Ser ese poema que siempre se lee los días de tristeza, los días en los que las nubes asaltan tu ventana y te dejan escondido bajo las sábanas.
Si...un pequeño poema. Sentirme llena de palabras hermosas que dan sentido a un pensamiento, a un sentimiento, a una vida.
Sólo quisiera ser un pequeño poema de otoño para que te estuviera dedicado a tí. Así, sin más, sólo porque existes. Me gustaría qe amases a ese pequeño poema...porque me estarías amando a mí.
Y el lápiz en el papel, marcaría mi sangre como ese poema de otoño...si, está decidido; seré siempre el pequeño poema de otoño que abrazaba el cielo.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Cuando Alicia reaparece en mi vida.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Márgenes.
Y las historias,han de escribirse por su propio peso y han de terminarse de igual manera, pues existe una realidad llamada punto y final. Me atormentan las personas que se recrean en este signo de puntuación, hay otras que lo escriben a medias porque aun no se ha acabado el tiempo de vuestra historia,y hay quien juega con él disfrazándolo de punto y aparte y juega con los secundarios/as a su antojo.
Estos últimos osados,habrán de darse cuenta que humillan el silencio, y olvidan algo muy importante: existía antes que tú. Antes que la historia.
Sigo en mi margen aunque seamos los nadies:los ningunos, los ninguneados,corriendo la liebre,muriendo la vida, jodidos; rejodidos...pero, "cäos que morren näo ladran."